El CrossFit se ha erigido como una de las disciplinas de mayor crecimiento en la última década. La variedad de ejercicios, la intensidad y el sentimiento de pertenencia que proporciona, han contribuido a la hora de convertirlo en una de las disciplinas deportivas que mejor adherencia tienen.

A nivel psicológico, la práctica habitual de deportes tiene muchos beneficios. Nos ayuda a regular nuestras emociones, reduce síntomas de estrés y ansiedad y nos aporta satisfacción personal. Todo esto tiene un impacto muy positivo sobre nuestra salud mental. Sin embargo, el CrossFit tiene sus particularidades y, por eso, quizá, esté gozando de más éxito entre sus practicantes.

¿Qué efectos tiene el CrossFit para nuestra salud mental?

Uno de los aspectos más relevantes en lo que a salud mental se refiere es el autoestima. Se trata de un constructo que, pese a recibir muchas atenciones, genera muchos problemas para los individuos. Rosenberg (1965) definió el autoestima como «un sentimiento positivo o negativo hacia uno mismo». Pero también distinguió dos posibilidades en cuanto al autoestima, y es que se construya en comparación con otras personas o se compare con nuestra propia expectativa. Así, ocurre que podemos sentirnos superiores a otros, y a la vez, por debajo de nuestras expectativas.

Dadas las consecuencias tan negativas que tiene un autoestima baja, se han dedicado innumerables esfuerzos a encontrar métodos para incrementar el sentimiento positivo hacia uno mismo. El CrossFit, frente a otros deportes, ejerce gran influencia sobre nuestro autoestima por varios motivos:

1. Incrementa la sensación de autonomía

El aspecto «funcional» del CrossFit se transfiere a nuestra vida cotidiana en muchos sentidos. Tareas como subir escaleras, llevar las bolsas de la compra o jugar con nuestros hijos pueden convertirse en un tedio por los achaques de la edad. Esto afecta a nuestro autoestima porque nos genera impotencia y apatía porque ya no somos tan lozanos como antes.

A través del CrossFit, podemos potenciar esta autonomía. Conocemos muchas historias de personas que ahora caminan a su trabajo en lugar de ir en coche. O personas mayores que dejan de necesitar el bastón para caminar. La práctica habitual de movimientos funcionales, nos da confianza para trasladarlo a nuestra rutina diaria. Mantenernos activos durante el día ayuda a elevar nuestros niveles de energía. En suma, recuperamos una vitalidad que sentíamos perdida.

autoestima

2. Un perro viejo puede aprender nuevos trucos

El CrossFit es un deporte muy agradecido en tanto que nos enfrenta a muchos retos. Esta disciplina aúna movimientos complejos y dispares que requieren de mucho esfuerzo, tiempo y dedicación. Aprender a ejecutar estos movimientos te aporta una satisfacción personal y autoconfianza que incrementa nuestro autoestima.

¿Qué sensación se te queda después de completar 30 handstand push-ups en un WOD cuando no sabías ni hacer el pino el primer día? ¿Cómo te sientes después de un nuevo PR en el squat clean? ¡Te sientes como todo un atleta! Y es un sentimiento que se repite a menudo para el crossfitero de a pie.

3. Si sobreviví a Murph…puedo con todo

Nada refuerza más tu autoestima que ser consciente de tu resiliencia. Saber que eres capaz de afrontar cualquier situación que se te ponga enfrente, potencia tu confianza en ti mismo y es una virtud nada desdeñable.

El CrossFit te pone contra el muro con sus WODs. Entrenos como los «Hero WODs» o intervalos en el Assault Bike o el remo, hacen que te quieras rendir. El sufrimiento es tal que la única solución lógica es dejar de poner a tu cuerpo al límite…pero no hacemos caso. Los crossfiteros sabemos lo que es sufrir, ¡y encima lo hacemos voluntariamente! Esto nos proporciona recursos personales para afrontar cualquier cosa.

 

Rosenberg, M. (1965). Society and the adolescent self-image. Princeton university press.

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