Por qué aprender a rechazar la gratificación inmediata

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La capacidad para rechazar la gratificación inmediata va muy de la mano con la tolerancia a la frustración. Son las dos caras de una misma moneda. Y las dos igual de escasas.

Hoy en día es muy fácil encontrar gratificación inmediata y, por ello, estamos desentrenados a la hora de aceptar un «no». Y ahí es donde se gesta la emoción de la frustración; esa respuesta que surge tras privarnos de obtener una gratificación. Y, precisamente porque la frustración es inevitable, (no todo el monte es orégano) es importante que sepamos cómo gestionarla.

En relación al deporte es interesante reflexionar sobre el papel que tiene la gratificación inmediata en nuestro rendimiento. Porque, como la vida, la práctica deportiva conlleva frustraciones a todos los niveles. Los atletas amateurs y los profesionales de alto rendimiento están todos subyugados por el mazo de la frustración.

¿Qué situaciones producen frustración en el deporte?

  • Lesiones deportivas. Una lesión no es sino un muro que me impide entrenar y/o competir. Ambos son fuentes de refuerzos positivos internos y externos por lo que nos vemos privados de una importante dosis de dopamina (la hormona relacionada con la recompensa) y esto no nos gusta. Es lógico pensar que aquel que tenga una menor tolerancia a la frustración sufrirá más viéndose privado de estos refuerzos. Una persona que sí cuente con esa habilidad psicológica será consciente de que la lesión es una situación temporal que con el trabajo adecuado y, sobre todo, paciencia, se solucionará. Esto ayuda a que las emociones asociadas a la lesión no afecten al proceso de recuperación y más bien lo incentiven.



  • Aprendizaje de movimientos de elevada dificultad. Aquí la frustración se da un auténtico festín como quien dice. En el CrossFit hay muchas habilidades complejas (double-unders, pull-ups, handstand walk, …) que requieren de una acción muy coordinada; ¡y esta coordinación sólo se consigue con tiempo y dedicación! ¿Qué suele ocurrir? Que destinamos un tiempo determinado (el que sea) y vemos que sigue sin ser suficiente para encadenar más de 5 saltos dobles. Y nos frustramos. Renegamos. Nos acordamos de la madre del cordero. Y entramos en esa vorágine de pensamientos automáticos negativos del que cuesta un mundo salir. La tolerancia a la frustración es la que ayuda a meternos en vereda. Ojo, que te vas a frustrar igual, pero no te impedirá continuar con las progresiones y mantener el optimismo. A largo plazo, esto te permitirá alcanzar el objetivo: tener un tiempo respetable en Annie, hacer Fran unbroken o terminar el 20.3 antes del time cap.
  • Estrategias inadecuadas para competiciones. Algo que vemos muy a menudo en atletas menos experimentados es que salen escopetados en cada WOD y arden en llamas demasiado pronto. Esto puede venir motivado por: mala gestión de ansiedad pre-competitiva (me dejo llevar por los nervios) y/o deseo irracional de ponerme a la cabeza y, así, calmar a mi ego. En este último caso lo que consigo es quitarme esa sensación de ineptitud que nos acosa cuando vamos por detrás de otro en una competición. Pero ocurre que para librarme de esta sensación (gratificación inmediata), tengo que salir con una intensidad muy elevada.



Quizá demasiado elevada para este evento en particular o la competición en general. Es como ocurrió en el Murph de los CrossFit Games de 2016: Coby Anderson le dijo a Fraser que iba a reventar la primera milla y Fraser se reía. Ganar esos primeros 1600 m no le iba a garantizar los 100 puntos en el evento y Fraser lo sabía.

Ganar un evento de cabo a rabo es harto complicado y está reservado para un porcentaje mínimo de atletas a nivel mundial. En tu box o en una competición local, lo habitual es que moderando la intensidad para mantenerse cerca de la cabeza sin matarse suele ser la fórmula del éxito para adelantar en los últimos instantes (y sino que se lo digan a Froning). ¡No es necesario ganar todas las batallas para ganar la guerra!

Aprende a vivir sin gratificación inmediata

gratificación inmediata
Rich Froning en los 2014 CrossFit Games. Fuente: CrossFit HQ

Pese a que el mundo insista en satisfacer nuestras necesidades al segundo de que surjan, debemos hacer un esfuerzo consciente por entender que esto no es ni mucho menos la norma. Hay condiciones que no pueden controlarse y es entonces cuando dependemos únicamente de nuestra capacidad para coexistir con la frustración.

Entiende que cuando las cosas no están saliendo como nos gustaría es una circunstancia como cualquier otra. No somos patanes, ni unos desdichados, ni hay motivos por los que tirar la toalla. Sigue en el camino y si no es ahora, será más adelante; que no hay frustración que mil años dure. Por suerte, siempre nos quedará el CrossFit para entrenar esa tolerancia.

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